Llegas al comité con un número mensual estable en vez de defender una contratación de USD 32.000/año que puede renunciar en diez meses. Tu equipo actual rinde más porque deja de perder tiempo en trabajo que no es suyo.
Pides un SDR. El CFO pregunta por ROI. El proceso de selección toma seis semanas. El nuevo recurso tarda tres meses en ser útil. A los diez meses renuncia. Vuelves a empezar.
Mientras, tus closers pasan martes por medio en LinkedIn armando listas. El pipeline se hace en los ratos libres, no en un proceso. La cuota depende del talento individual, no del sistema.
Defiendes un costo fijo con outcome medible. El comité entiende la línea: es un 30% menos que un SDR y produce desde la semana uno.
Tus closers reciben oportunidades calificadas en el mismo canal donde ya trabajan. El pipeline deja de depender de que alguien se acuerde de prospectar el martes.
Porque las oportunidades llegan con contexto y tu equipo solo trabaja las que tienen tesis clara.
Antes: 40% cerrando, 60% prospectando. Después: 80% en llamadas, 20% gestionando su propio pipeline.
Sin carga social, sin rotación, sin ramp-up, sin herramientas adicionales. Contrato mensual.